agosto 14

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Transformación Digital o Cultural: ¿por dónde empiezo?

Vaya disyuntiva.

Seguro que más de una vez se ha planteado esta pregunta en tu empresa o en tu departamento (sobretodo si perteneces a RRHH).

Espero con este post arrojar algo de luz.

En una entrada anterior del blog (https://www.conpdepersonas.com/el-mundo-se-transforma-esta-preparada-tu-empresa/), comentaba que 

la Transformación Digital es la revolución industrial del siglo XXI.

De nuevo (y ahora más que nunca), la innovación y los avances tecnológicos están ya cambiando nuestra vida y nuestro modelo económico para siempre.

Abordar una transformación de este calado supone un cambio cultural de envergadura: establecer nuevos valores, manejar otros modelos de relación y adquirir nuevas capacidades y herramientas.

Pero también significa entender que debemos aceptar nuevos retos.

Y en todo este proceso, RRHH tiene mucho que aportar.

Es momento de asumir una nueva cultura del riesgo que aprende del ensayo y error, de desterrar comportamientos individualistas y de comenzar a poner en valor el retorno de la colaboración.

Así que, una vez que tenemos claro que:


“Transformación Digital: consiste en alinear la tecnología, los modelos de negocio y los procesos con el fin de crear valor a clientes y empleados en una economía digital cambiante”


Entonces, llega el momento de realizarnos una serie de preguntas. Las más importantes son saber el “qué” y clarificar el “por qué”, para poder plantearnos después el “cómo”.

Consiguientemente en base a estas premisas podremos planificar todos los movimientos siguientes. En definitiva, tener en cuenta lo que queremos conseguir y analizar el punto de partida, nos ayudará a definir nuestro proyecto.

1º. ¿Qué vamos a digitalizar? No es necesario digitalizarlo todo; puede que haya procesos que, con ligeros cambios, funcionen bien.
2º. ¿Por qué vamos a hacerlo? Es decir, qué razones o motivos hay para ello y, lo más importante, qué valor aporta a nuestro negocio.
3º. ¿Cómo vamos a hacerlo? Es decir, cuáles serán los primeros pasos, quién va a liderar el proceso, en qué período de tiempo,…

Y si profundizamos un poco más…

  • ¿Qué tecnologías son necesarias?
  • ¿Qué formación necesitamos hacer o que hagan nuestros colaboradores?
  • ¿Qué personas clave necesitan reciclarse? ¿Tenemos que contratar perfiles nuevos?
  • ¿Qué procesos son obsoletos o poco eficientes? ¿Existe alguna tecnología que haga más rápido y mejor alguno de estos procesos?
  • ¿Qué personas están preparadas para tomar las riendas de dichos procesos? ¿Podemos contar con personal interno o necesitamos ayuda externa para liderar dicho proceso?

No debemos olvidar nunca que el objetivo de cualquier proyecto de transformación digital es cambiar la cultura de la organización (su manera de hacer las cosas), para mejorar la productividad y así poder darle una excepcional experiencia a nuestros clientes y empleados.

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Y, por supuesto, no podemos olvidar que, en paralelo, hay que transformar la cultura de la compañía: en la mayoría de los casos hay que generar una cultura en la que el contexto (la misión) es más importante que el control (los objetivos) y en la que elementos como la diversidad, la comunicación abierta o los datos cobran mucha importancia.

Lo importante no es centrarse en la tecnología, sino en las necesidades del negocio y de los que trabajan en él.

De ahí, que los ejes principales sobre los que debe anclarse un proceso de Transformación Digital sean los siguientes:


La tecnología como “habilitadora” de la Transformación Digital. La tecnología hace posible la digitalización, posibilita un mayor y mejor conocimiento e información y proporciona la generación de procesos más eficientes e incrementos en el ratio de ventas.


Las personas en el centro de todo. Son los “actores” del proceso de Transformación Digital. Los colaboradores, los clientes y los proveedores son los que reciben y accionan el proceso. Son los protagonistas que hacen posible y sustentan tanto la empresa como el proceso de digitalización.


Los procesos, que organizan ordenan la ejecución de las personas y la tecnología a través de las tareas. Funcionan como “facilitadores” en el proceso de Transformación Digital.



Y una vez llegados hasta aquí, quizás te estés preguntando... bien, pero ¿cómo afronto un proceso de Transformación? ¿qué responsabilidad, como Responsable de RRHH, tengo en dicho proceso? ¿qué papel debo asumir?

Veámoslo por partes.


Pasos en un proceso de Transformación Digital y Cultural


Como en todo proceso, de manera general, se hacen necesarios una serie de pasos.  



Y una vez visto esto, ese necesario advertir que la transformación digital hay que afrontarla con muchísimo respeto. Es mucho más difícil transformar que crear, especialmente cuando hablamos de empresas con un bagaje de éxito a cuya organización se le hace cuesta arriba asumir que el modelo que les trajo hasta este punto no sea perfectamente válido para el futuro a corto plazo.

No se trata de un proyecto con principio y final, sino de un proceso adaptativo que vamos a ir corrigiendo según vamos avanzando en el mismo. 



No hay recetas milagrosas ni modelos universales que se puedan exportar, y existen tantas hojas de ruta como empresas.

 

La digitalización no es un objetivo ni un fin empresarial, sino un medio para mejorar la competitividad de la empresa.

La transformación digital debe realizarse porque nos ayuda a ser más eficientes para cumplir o ampliar la misión de nuestra corporación, normalmente relacionada con la satisfacción de nuestros clientes, y esto suele ser la clave para asegurar la supervivencia de la empresa y de sus empleados de cara a un futuro próximo, que será incrementalmente digital. 

Es por ello que la transformación digital es, además, un deber ético para los líderes de las empresas.

Finalmente, la pregunta sobre cuándo hay que actuar se responde sola.

-  El cuándo es ya  -

El futuro se reparte de manera desigual y tarda más o menos en llegar, pero finalmente acaba convirtiéndose en presente.

Y este presente es digital.

Puede parecer arriesgado afrontar un proceso de Transformación Digital y Cultural, y podemos ser más proactivos o reactivos, pero el no hacerlo es sin duda suicida: el entorno digital está ya aquí y nos pasará por encima aplastándonos como una rata en la carretera.


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